Comienza el ranking de las 3 principales:
En el puesto número 3 y dado que, finalmente pasaré la Nochevieja entre españoles en lugar de gabachos...
AÑO NUEVO, VETUSTA MORLA
(Parece que estoy obsesionada con este grupo! ni mucho menos, es que realmente es bastante complicado enlazar lo que me ocurre con las canciones que escucho; básicamente porque la mayor parte de la música que manejo es en inglés y claro, la traducción ya es un trabajo extra, jaja)
En el puesto número 2, porque sacándola con la guitarra me he dado cuenta de que la letra de esta canción no tiene sentido y es un caos (más o menos como mi vida ahora...)
MUSHABOOM, de FEIST
http://www.youtube.com/watch?v=ZDZwThM7vAg (no puedo insertarla, porque han quitado la reseña)
Y en el puesto número 1... ACID TEST, de EMMA POLLOCK. Esta canción, según mis conocimientos de inglés, que pueden ser poco acertados, viene a decir que esta mujer echa de menos a alguien (yo, dentro de poco echaré de menos a muchos alguienes), se siente lejos del hogar (puede que esto me ocurra al principio, pero confío en que sea por poco tiempo),no encuentra mucho sentido a lo que le está ocurriendo(en este punto difiero, lo que se va a producir va a ser aquello que dé sentido a todo)y todo se desmorona a su alrededor (mi alrededor se está formando en este preciso instante)... Sin embargo, al final parece que las cosas comienzan a arreglarse en su cabecilla, quizá eso me esté ocurriendo a mí!
En fin, dentro de aproximadamente un mes comienza mi vida en franchutelandia!
miércoles, 9 de diciembre de 2009
martes, 1 de diciembre de 2009
where the music had ended but...
Hace un tiempo, decidí abrir un blog y escogí un nombre para él. Hoy, observándolo en su conjunto me doy cuenta de que no he sido, en absoluto, fiel a éste. La música estaba acabando en él, de hecho, creo que comenzó a morir mucho antes de nacer.
Así que aquí estoy: en bata, griposa, con un bronquio hiperactivo y dispuesta a reconducir esta historia desviada, exponiéndome probablemente a un fracaso inminente, puesto que muy poco será el interés que despierten mis apreciaciones musicales en mi reducido grupo de lectores. Sin embargo, confío en que el mecanismo que voy a seguir satisfaga, también, la expectativa de éstos, al abrir esta página: saber de mí.
De este modo, y como guiño a la película Alta Fidelidad (que de paso aprovecho para recomendar) escogeré las 3 (en lugar de 5, para no cansaros mucho) canciones principales de la semana, día… (Todo depende del tiempo con el que cuente para actualizar), relacionándolas con mi estado de ánimo, novedades, acontecimientos que se hayan producido en mi vida en esa franja de tiempo entre entrada y entrada…
Aclarado esto…
En el puesto número 3:
COPHENHAGUE, de VETUSTA MORLA.
Las razones son sencillas: la he sacado con la guitarra (incluido punteíllo del principio) y no paro de tocarla. Además, el tema de la canción está muy relacionado con lo que se aproxima, cada vez más cercano.
http://www.youtube.com/watch?v=Mw2cy_7rWF0
En el 2:
CONSOLATION PRIZES, de PHOENIX.
Porque estoy de retiro espiritual en mi casa a causa del resfriado y no puedo salir a correr, esta canción me recuerda a cuando lo hacía por el parque Federico García Lorca y este grupo sonaba en mi mp3 animándome a seguir 5 minutillos más; lo echo de menos. También porque anoche estuve buscando conciertos suyos en Francia y ya he encontrado uno muy interesante en un lugar llamado Grenoble.
http://www.youtube.com/watch?v=avXVv6NSIE0&feature=related
En el 1:
TOUS LES GARÇONS ET LES FILLES, de FRANÇOISE HARDY.
Pensareis: qué pastelazo! Pues no os voy a decir yo que no, pero el otro día viendo The dreamers (peli que también aprovecho para recomendar), comenzó a sonar y yo empecé a cantarla, no teniendo absolutamente ni idea de donde la he escuchado ni cómo diablos me la sabía. El caso es que me gusta, sí, reconozco mi cursilería absoluta, pero es cierto. Además, como le dije el otro día a Ainhoa, ese sonido típico de la canción francesa, consigue envolverme. Es un sonido característico, evocador, distinto a cualquier otro, como si, comparando el mundo de la música con el de la fotografía, de una foto mate se tratase, no brillando, pero seduciendo.
Otra razón muy importante por la que he escogido esta canción como la nº1, es porque el sábado recibí un mail en el que la responsable de recursos humanos del hospital de Saint Vallier me pedía que enviase l’équivalence de Tamara y la mía para comenzar a tramitar nuestra ida a Francia. ¿Qué noticia es más importante que esa?
http://www.youtube.com/watch?v=IOd_5ZRPmFs
En fin, me despido hasta otras 3 principales! Saludetes!
Así que aquí estoy: en bata, griposa, con un bronquio hiperactivo y dispuesta a reconducir esta historia desviada, exponiéndome probablemente a un fracaso inminente, puesto que muy poco será el interés que despierten mis apreciaciones musicales en mi reducido grupo de lectores. Sin embargo, confío en que el mecanismo que voy a seguir satisfaga, también, la expectativa de éstos, al abrir esta página: saber de mí.
De este modo, y como guiño a la película Alta Fidelidad (que de paso aprovecho para recomendar) escogeré las 3 (en lugar de 5, para no cansaros mucho) canciones principales de la semana, día… (Todo depende del tiempo con el que cuente para actualizar), relacionándolas con mi estado de ánimo, novedades, acontecimientos que se hayan producido en mi vida en esa franja de tiempo entre entrada y entrada…
Aclarado esto…
En el puesto número 3:
COPHENHAGUE, de VETUSTA MORLA.
Las razones son sencillas: la he sacado con la guitarra (incluido punteíllo del principio) y no paro de tocarla. Además, el tema de la canción está muy relacionado con lo que se aproxima, cada vez más cercano.
http://www.youtube.com/watch?v=Mw2cy_7rWF0
En el 2:
CONSOLATION PRIZES, de PHOENIX.
Porque estoy de retiro espiritual en mi casa a causa del resfriado y no puedo salir a correr, esta canción me recuerda a cuando lo hacía por el parque Federico García Lorca y este grupo sonaba en mi mp3 animándome a seguir 5 minutillos más; lo echo de menos. También porque anoche estuve buscando conciertos suyos en Francia y ya he encontrado uno muy interesante en un lugar llamado Grenoble.
http://www.youtube.com/watch?v=avXVv6NSIE0&feature=related
En el 1:
TOUS LES GARÇONS ET LES FILLES, de FRANÇOISE HARDY.
Pensareis: qué pastelazo! Pues no os voy a decir yo que no, pero el otro día viendo The dreamers (peli que también aprovecho para recomendar), comenzó a sonar y yo empecé a cantarla, no teniendo absolutamente ni idea de donde la he escuchado ni cómo diablos me la sabía. El caso es que me gusta, sí, reconozco mi cursilería absoluta, pero es cierto. Además, como le dije el otro día a Ainhoa, ese sonido típico de la canción francesa, consigue envolverme. Es un sonido característico, evocador, distinto a cualquier otro, como si, comparando el mundo de la música con el de la fotografía, de una foto mate se tratase, no brillando, pero seduciendo.
Otra razón muy importante por la que he escogido esta canción como la nº1, es porque el sábado recibí un mail en el que la responsable de recursos humanos del hospital de Saint Vallier me pedía que enviase l’équivalence de Tamara y la mía para comenzar a tramitar nuestra ida a Francia. ¿Qué noticia es más importante que esa?
http://www.youtube.com/watch?v=IOd_5ZRPmFs
En fin, me despido hasta otras 3 principales! Saludetes!
lunes, 16 de noviembre de 2009
AGORAFOBIA
Temor angustioso y patológico de hallarse solo en grandes espacios abiertos.
Según wordreference (página de la cual hago uso muy habitualmente, últimamente), esa es la definición de agorafobia; para la gente que la padece, sin duda supondrá muchísimo más de lo que puedan llegar a expresar estas once palabras.
Y, ¿por qué hablo de esto ahora?, os preguntaréis.
La razón no es más compleja que el hecho que me dispongo a contar: el otro día, al abrir la puerta del portal y ceder el paso a una tierna ancianita de aspecto débil, mientras me hallaba inmersa en los sonidos que escapaban por mis cascos (como siempre hago cuando voy y vengo de cualquier lugar, hacia donde sea) me fijé en ella, la miré durante un segundo: el tiempo que hizo falta para darme cuenta de que le asustaba salir fuera de casa. Mientras se santiguaba de una forma efusiva, incluso diría que desesperada, comencé a plantearme cómo sería mi vida si temiese salir a la calle, el lugar donde paso la mayor parte de la mañana y la tarde. En un principio pasó por mi mente que, en realidad, podría prescindir de salir para determinadas cosas. Soy una persona muy independiente, la mayor parte de mis aficiones pueden llevarse a cabo en un lugar cerrado: escuchar música, el cine, las series, leer, escribir, tocar la guitarra, ukelele y demás instrumentillos chorras… aparentemente no supondría tanto problema, ¿no? Ahora se puede hacer la compra hasta por internet y te la traen a casa; puedes trabajar desde un ordenador… pero, ¿y el simple hecho de pasear sin más, por lugares que estéticamente te gustan, que te hacen sentir bien? ¿Cómo me sentiría si no viajase y viese sitios nuevos y maravillosos? Podría disfrutar de la música, sí, pero, ¿qué hay de apreciarla en directo, forma en la cual conocemos si un grupo es bueno de verdad? ¿Qué sería de mí, si me negase a mí misma el placer de pasear por la playa en invierno? Me gusta leer o escribir en casa, pero hacerlo sentada en un banco mientras se pone el sol siempre es mejor…
¿Tú que echarías de menos si tu espacio vital se limitase a un hueco entre cuatro paredes?
Según wordreference (página de la cual hago uso muy habitualmente, últimamente), esa es la definición de agorafobia; para la gente que la padece, sin duda supondrá muchísimo más de lo que puedan llegar a expresar estas once palabras.Y, ¿por qué hablo de esto ahora?, os preguntaréis.
La razón no es más compleja que el hecho que me dispongo a contar: el otro día, al abrir la puerta del portal y ceder el paso a una tierna ancianita de aspecto débil, mientras me hallaba inmersa en los sonidos que escapaban por mis cascos (como siempre hago cuando voy y vengo de cualquier lugar, hacia donde sea) me fijé en ella, la miré durante un segundo: el tiempo que hizo falta para darme cuenta de que le asustaba salir fuera de casa. Mientras se santiguaba de una forma efusiva, incluso diría que desesperada, comencé a plantearme cómo sería mi vida si temiese salir a la calle, el lugar donde paso la mayor parte de la mañana y la tarde. En un principio pasó por mi mente que, en realidad, podría prescindir de salir para determinadas cosas. Soy una persona muy independiente, la mayor parte de mis aficiones pueden llevarse a cabo en un lugar cerrado: escuchar música, el cine, las series, leer, escribir, tocar la guitarra, ukelele y demás instrumentillos chorras… aparentemente no supondría tanto problema, ¿no? Ahora se puede hacer la compra hasta por internet y te la traen a casa; puedes trabajar desde un ordenador… pero, ¿y el simple hecho de pasear sin más, por lugares que estéticamente te gustan, que te hacen sentir bien? ¿Cómo me sentiría si no viajase y viese sitios nuevos y maravillosos? Podría disfrutar de la música, sí, pero, ¿qué hay de apreciarla en directo, forma en la cual conocemos si un grupo es bueno de verdad? ¿Qué sería de mí, si me negase a mí misma el placer de pasear por la playa en invierno? Me gusta leer o escribir en casa, pero hacerlo sentada en un banco mientras se pone el sol siempre es mejor…
¿Tú que echarías de menos si tu espacio vital se limitase a un hueco entre cuatro paredes?
martes, 10 de noviembre de 2009
Nous allons en France!
Era, cuanto menos, desesperante que mi mente no alcanzase a deshacerse del mismo pensamiento, el cual volvía una y otra vez. Un pensamiento que se atisbaba dibujando una espiral, esparciendo fugaces pinceladas de otros, relacionados siempre con él, siempre.
En ocasiones, se diluían sus bordes pero, como si de un eclipse se tratase, volvían a aparecer con más fuerza que nunca deslumbrándome. Y quedaba ciega, todo lo alcanzaba, todo se oscurecía a su alrededor, era egoísta, acaparador…
Cuando escribí esto, lo hice en presente. Hoy me regodeo en el cambio de tiempos verbales de su totalidad. Porque me deshice de él.
Se acabó el pensar en frustración, en las dudas que se entrelazaban tejiendo la maraña en la que se habían convertido mis ideas, en la incertidumbre… como ha dicho mi madre hoy vía telefónica; cito fonéticamente: ‘Hay aquí una carta que pone: Madamoisele Arqueros Luque y viene del ministere de france’ (Supermaniángeles no controla el franchute, jaja).
Así que me temo que es hora de buscar mi boina negra entre la ropa de invierno que aún permanece durmiendo en las correspondientes cajitas en Guardias Viejas!
¿volamos juntas?
En ocasiones, se diluían sus bordes pero, como si de un eclipse se tratase, volvían a aparecer con más fuerza que nunca deslumbrándome. Y quedaba ciega, todo lo alcanzaba, todo se oscurecía a su alrededor, era egoísta, acaparador…
Cuando escribí esto, lo hice en presente. Hoy me regodeo en el cambio de tiempos verbales de su totalidad. Porque me deshice de él.
Se acabó el pensar en frustración, en las dudas que se entrelazaban tejiendo la maraña en la que se habían convertido mis ideas, en la incertidumbre… como ha dicho mi madre hoy vía telefónica; cito fonéticamente: ‘Hay aquí una carta que pone: Madamoisele Arqueros Luque y viene del ministere de france’ (Supermaniángeles no controla el franchute, jaja).
Así que me temo que es hora de buscar mi boina negra entre la ropa de invierno que aún permanece durmiendo en las correspondientes cajitas en Guardias Viejas!
¿volamos juntas?
viernes, 6 de noviembre de 2009
Ayer, aparentemente un jueves como otro cualquiera…
08:10 de la mañana: suena Clocks en mi móvil, avisándome de que se aproxima la hora de levantarse. Sin embargo, algo en la pseudorrutina de tres días semanales a la que he dado vida para acallar mi conciencia, había mutado.
En lugar de marcar con dedo perezoso el botón de ‘aplazar’, para saborear esos “5 minutillos más”, me levanto de un salto, movida por la misma ilusión que apenas si me había dejado dormir.
Realmente es muy relajante levantarse con tiempo, comenzar un nuevo día sin prisas; peinarte (eso es algo a lo que no suelo acostumbrar), elegir la ropa que vas a vestir, logrando que las prendas combinen entre sí de una forma concienzuda y no azarosa (como suele ocurrirme por las mañanas), preparar café y tostadas sin que éstas terminen medio carbonizadas, obligándome así a raspar con un cuchillo la parte quemada (aunque más valdría raspar el fragmento poco quemado, terminaría antes); ver Bob Esponja mientras ingiero lentamente sendos alimentos…
Pero es que, a veces, esos 5 minutos son esenciales para no estar de mal humor todo el día, compensando ingestión masiva de radicales libres, pelo a lo Tim Burton, camisa de rayas y pantalones a cuadros…
De todos modos, éste no era el caso; ayer las sábanas se me antojaban pesadas.
Llego a clase de francés sin música (sacrilegio!), ya que mi mp4 se halla en casa nutriéndose para las interminables horas de viaje en bus que nos aguardan impacientemente. Tras salir de la Maison de France y preparar bocatas al más puro estilo excursión escolar (con tomate restregado incluido), me dirijo a la estación, camino tantas otras veces recorrido, esta vez en busca de distinto destino: Madrid.
En contra de toda predicción, el viaje no se palpa nada pesado entre siestecillas, canciones evocadoras de recuerdos (unos gratos, otros no tanto), chorradas varias que escapan tanto de los labios de Feli como de los míos; todo ello mezclado con la emoción de pensar hacia donde nos dirigimos.
Finalmente, la última media hora de viaje va adquiriendo un matiz más desesperante: atasco a la entrada, merienda a base de uñas pensando que no llegamos a tiempo… Pero no, a las 18:40 aproximadamente nos disponemos a coger un metro dirección Gran Vía, 70… Teatro La Chocita del Loro-Senator (gracias a este hecho, compruebo una vez más que mi orientación es nula y perfectamente comparable con la que pueda presentar un mono con gafas, quedando la mía muy por debajo).
En la boca de metro (¿por qué le llaman boca? no tiene forma de boca! y yo no quiero ser ingerida!), nos espera Cristina para contarnos sus experiencias por aquellos lares. Después de darle un cálido y mullidito abrazo, damos unos pasitos temblorosos, a causa del frío, para dirigirnos a la taquilla del teatro antes mencionado. Pidiéndolas con voz insegura, me hago con las dos entradas para ver el espectáculo de monólogos de Luis Piedrahita (parte del regalo que recibiría por participar en un concurso de su blog. La segunda parte, un libro dedicado por él, aún no ha llegado).
Tras un corto café para hacer tiempo, volvemos al destino deseado y, el segurata de la puerta se dirige a mí diciendo: 'ha llegado un libro para ti'. Con respecto a esto, prefiero que, en lugar de con palabras que llegarían a expresar muy poco, os quedéis con mi cara en ese instante.

Al despedirme de mi antes compañera de piso… Comienza el Espectáculo: risas, recuerdos, joderle a Feli todas las bromas, porque ya las conocía y, sin embargo, disfrutar de ellas como la primera vez que las oí, comprobando una vez más que me encantan…




A la salida, esperando a que mi compañera de viaje (de profesión miccionadora), saliese del baño, él abandona la sala, dirigiéndose al Hall y, para mi sorpresa, se acerca a mí para saludarme. Acto seguido, ella se nos une y nos disponemos a caminar, escuchando ambas con curiosidad como nos habla de nuevos proyectos para el blog; alimentando mi hipótesis, hoy transformada en firme teoría demostrada empíricamente, de que me encuentro ante una persona enormemente especial, poseedor de un millón de buenas ideas, las cuales se desbordan de sus bolsillos, adquiriendo forma mientras flotan en el aire antes de aterrizar.

Habiéndonos hecho la foto de rigor, nos despedimos a la entrada de un VIPS y, a pesar de llenar mi estómago con un suculento sándwich, noto una especie de vacío dentro de mí: el momento tan ansiadamente esperado pereció! Es realmente impactante como una ilusión muere más rápido incluso de lo que tarda en nacer, dejándonos por herencia una mezcla de alegría y desasosiego, compuesto homogéneo que apenas si nos permite diferenciar sus elementos integrantes: esas dos sensaciones tan opuestas.
Aún así, vimos un par de monólogos más que, a pesar de las expectativas que crearon en nosotras, consiguieron arrancarnos sonadas risas y… finalmente, de vuelta a casa.
Conclusión: 10 horas de autobús, 6 en Madrid… pasar un rato con este señor, no tiene precio… para todo lo demás ya sabéis, MasterCard. :)
En lugar de marcar con dedo perezoso el botón de ‘aplazar’, para saborear esos “5 minutillos más”, me levanto de un salto, movida por la misma ilusión que apenas si me había dejado dormir.
Realmente es muy relajante levantarse con tiempo, comenzar un nuevo día sin prisas; peinarte (eso es algo a lo que no suelo acostumbrar), elegir la ropa que vas a vestir, logrando que las prendas combinen entre sí de una forma concienzuda y no azarosa (como suele ocurrirme por las mañanas), preparar café y tostadas sin que éstas terminen medio carbonizadas, obligándome así a raspar con un cuchillo la parte quemada (aunque más valdría raspar el fragmento poco quemado, terminaría antes); ver Bob Esponja mientras ingiero lentamente sendos alimentos…
Pero es que, a veces, esos 5 minutos son esenciales para no estar de mal humor todo el día, compensando ingestión masiva de radicales libres, pelo a lo Tim Burton, camisa de rayas y pantalones a cuadros…
De todos modos, éste no era el caso; ayer las sábanas se me antojaban pesadas.
Llego a clase de francés sin música (sacrilegio!), ya que mi mp4 se halla en casa nutriéndose para las interminables horas de viaje en bus que nos aguardan impacientemente. Tras salir de la Maison de France y preparar bocatas al más puro estilo excursión escolar (con tomate restregado incluido), me dirijo a la estación, camino tantas otras veces recorrido, esta vez en busca de distinto destino: Madrid.
En contra de toda predicción, el viaje no se palpa nada pesado entre siestecillas, canciones evocadoras de recuerdos (unos gratos, otros no tanto), chorradas varias que escapan tanto de los labios de Feli como de los míos; todo ello mezclado con la emoción de pensar hacia donde nos dirigimos.
Finalmente, la última media hora de viaje va adquiriendo un matiz más desesperante: atasco a la entrada, merienda a base de uñas pensando que no llegamos a tiempo… Pero no, a las 18:40 aproximadamente nos disponemos a coger un metro dirección Gran Vía, 70… Teatro La Chocita del Loro-Senator (gracias a este hecho, compruebo una vez más que mi orientación es nula y perfectamente comparable con la que pueda presentar un mono con gafas, quedando la mía muy por debajo).
En la boca de metro (¿por qué le llaman boca? no tiene forma de boca! y yo no quiero ser ingerida!), nos espera Cristina para contarnos sus experiencias por aquellos lares. Después de darle un cálido y mullidito abrazo, damos unos pasitos temblorosos, a causa del frío, para dirigirnos a la taquilla del teatro antes mencionado. Pidiéndolas con voz insegura, me hago con las dos entradas para ver el espectáculo de monólogos de Luis Piedrahita (parte del regalo que recibiría por participar en un concurso de su blog. La segunda parte, un libro dedicado por él, aún no ha llegado).
Tras un corto café para hacer tiempo, volvemos al destino deseado y, el segurata de la puerta se dirige a mí diciendo: 'ha llegado un libro para ti'. Con respecto a esto, prefiero que, en lugar de con palabras que llegarían a expresar muy poco, os quedéis con mi cara en ese instante.
Al despedirme de mi antes compañera de piso… Comienza el Espectáculo: risas, recuerdos, joderle a Feli todas las bromas, porque ya las conocía y, sin embargo, disfrutar de ellas como la primera vez que las oí, comprobando una vez más que me encantan…
A la salida, esperando a que mi compañera de viaje (de profesión miccionadora), saliese del baño, él abandona la sala, dirigiéndose al Hall y, para mi sorpresa, se acerca a mí para saludarme. Acto seguido, ella se nos une y nos disponemos a caminar, escuchando ambas con curiosidad como nos habla de nuevos proyectos para el blog; alimentando mi hipótesis, hoy transformada en firme teoría demostrada empíricamente, de que me encuentro ante una persona enormemente especial, poseedor de un millón de buenas ideas, las cuales se desbordan de sus bolsillos, adquiriendo forma mientras flotan en el aire antes de aterrizar.
Habiéndonos hecho la foto de rigor, nos despedimos a la entrada de un VIPS y, a pesar de llenar mi estómago con un suculento sándwich, noto una especie de vacío dentro de mí: el momento tan ansiadamente esperado pereció! Es realmente impactante como una ilusión muere más rápido incluso de lo que tarda en nacer, dejándonos por herencia una mezcla de alegría y desasosiego, compuesto homogéneo que apenas si nos permite diferenciar sus elementos integrantes: esas dos sensaciones tan opuestas.
Aún así, vimos un par de monólogos más que, a pesar de las expectativas que crearon en nosotras, consiguieron arrancarnos sonadas risas y… finalmente, de vuelta a casa.
Conclusión: 10 horas de autobús, 6 en Madrid… pasar un rato con este señor, no tiene precio… para todo lo demás ya sabéis, MasterCard. :)
lunes, 26 de octubre de 2009
Recuerda no olvidar lo soñado, al despertar...
Se halla presa en su propia cárcel,
barrotes hechos de su miedo e inseguridad.
No alcanza a divisar final,
sus dudas no tienen fecha de caducidad.
Sinestesia del mañana
en forma de interrogación
de color malva y morada
que oculta los rayos del sol
y muestra su encrucijada.
Hoy le asusta dar más pasos,
pero no quiere permanecer en este lugar.
Ya no vence el miedo a llegar
las ganas de partir la impulsan
para, así, avanzar.
Y en su cabeza, la sinestesia
sigue ejerciendo su función:
todo lo cubre y todo despeja,
muestra su sino y su razón
de huir de su mundo de cartón.
He aquí una de las últimas canciones que compuse este verano, al inicio de ésta, la crisis existencial en la que me encuentro y que, por lo visto, me ha tomado cierto cariño y no quiere marcharse de mi lado.
.jpg)
Pero hoy no es a ello a lo que dedico mi blog (para eso ya habrá tiempo ya que, como he dicho, dará mucho de que hablar). Hoy hay algo mucho más importante, algo que me ha tenido en vilo toda la semana y enganchada al botón de "actualizar" del internet explorer o "recargar esta página" del mozilla, en su defecto (o más bien viceversa), para poder ver los votos de los adeptos al blog de Luis Piedrahita. Mañana sabré si he ganado el concurso y presiento que va a ser una noche muuuy larga y una clase de francés mañanera ardua donde las haya.
Gracias a toda la gente que me ha votado.
Os dejo un link de ese gran monologista al que idolatrooo para que riais y os enternezcáis. Éste es de esos monólogos que tienen su gracia al leerlos o al escuchárselos a otras personas, pero nada comparado con escuchárselo a él y verlo hacer esos gestillos y ruidillos que lo caracterizan. Disfrutadlo.
barrotes hechos de su miedo e inseguridad.
No alcanza a divisar final,
sus dudas no tienen fecha de caducidad.
Sinestesia del mañana
en forma de interrogación
de color malva y morada
que oculta los rayos del sol
y muestra su encrucijada.
Hoy le asusta dar más pasos,
pero no quiere permanecer en este lugar.
Ya no vence el miedo a llegar
las ganas de partir la impulsan
para, así, avanzar.
Y en su cabeza, la sinestesia
sigue ejerciendo su función:
todo lo cubre y todo despeja,
muestra su sino y su razón
de huir de su mundo de cartón.
He aquí una de las últimas canciones que compuse este verano, al inicio de ésta, la crisis existencial en la que me encuentro y que, por lo visto, me ha tomado cierto cariño y no quiere marcharse de mi lado.
.jpg)
Pero hoy no es a ello a lo que dedico mi blog (para eso ya habrá tiempo ya que, como he dicho, dará mucho de que hablar). Hoy hay algo mucho más importante, algo que me ha tenido en vilo toda la semana y enganchada al botón de "actualizar" del internet explorer o "recargar esta página" del mozilla, en su defecto (o más bien viceversa), para poder ver los votos de los adeptos al blog de Luis Piedrahita. Mañana sabré si he ganado el concurso y presiento que va a ser una noche muuuy larga y una clase de francés mañanera ardua donde las haya.
Gracias a toda la gente que me ha votado.
Os dejo un link de ese gran monologista al que idolatrooo para que riais y os enternezcáis. Éste es de esos monólogos que tienen su gracia al leerlos o al escuchárselos a otras personas, pero nada comparado con escuchárselo a él y verlo hacer esos gestillos y ruidillos que lo caracterizan. Disfrutadlo.
jueves, 22 de octubre de 2009
Hace 21 años, pasó algo especial...
Y como no podía ser de otra forma, hoy mi blog va dedicado a ti: esa personita que un día me hizo el ofrecimiento de acogerme en su morada, dándome la oportunidad de disfrutarla día a día, entre otras muchas cosas.
Hoy cumples 21 años y, como bien dices, ese es el tiempo que ha pasado desde que el médico te arrancase del cuerpo de tu madre, jeje.
Han pasado innumerables cosas en tu vida en tan poco tiempo… has de reconocer que no puedes quejarte en cuanto a número de experiencias experimentadas, cuanto menos estimulantes; cuanto más, enormemente gratificantes. Yo solo he podido disfrutar de las que han acaecido en los últimos 3 años (o más bien 2 y pico, ya que antes estaba inmersa en mi caverna al más puro estilo platónico, jaja).
Has palpado ilusiones, aunque también decepciones; has saboreado los platos más dulces y picantes; aunque también los agridulces y, puede que incluso los más agrios (todo depende de las papilas gustativas con las que se dé la cata :D); pero siempre has sabido acomodar tu paladar a la situación.
Es hora de decirte todas las cosas bonitas que, por desgracia, en el día a día no cruzan la barrera impuesta por los labios para adentrarse en el tunel que atraviesa el aire y poder, así, acariciar tu mejilla (no querías poesía y profundidad?pues aquí la tienes, ahora todo el mundo pensará que estoy enamorada de ti! Jaja)
Ya en serio, simplemente decirte que me alegro mucho de que, en este último año sobre todo, hayamos compartido tantas cosas, haber podido ser un apoyo para ti en los momentos complicados (al menos esa ha sido mi intención y si alguna vez he fallado ha sido por desconocimiento y sin intención alguna de obrar mal); haber reído hasta llorar (paradojas de la vida, jaja)…
Finalmente hacerte saber que nunca me importará convertirme en pañuelo si son tus lágrimas las que seco, ni transformarme en el ser más irrisorio, cual payaso, si son tus carcajadas las que hago sonar!
Y sintiéndolo mucho, para despedirme tengo que colgar esta foto porque no es buena, es mejor! Nena, tú me elevas! Jajaja. Te quierouuu!
Hoy cumples 21 años y, como bien dices, ese es el tiempo que ha pasado desde que el médico te arrancase del cuerpo de tu madre, jeje.
Han pasado innumerables cosas en tu vida en tan poco tiempo… has de reconocer que no puedes quejarte en cuanto a número de experiencias experimentadas, cuanto menos estimulantes; cuanto más, enormemente gratificantes. Yo solo he podido disfrutar de las que han acaecido en los últimos 3 años (o más bien 2 y pico, ya que antes estaba inmersa en mi caverna al más puro estilo platónico, jaja).
Has palpado ilusiones, aunque también decepciones; has saboreado los platos más dulces y picantes; aunque también los agridulces y, puede que incluso los más agrios (todo depende de las papilas gustativas con las que se dé la cata :D); pero siempre has sabido acomodar tu paladar a la situación.
Es hora de decirte todas las cosas bonitas que, por desgracia, en el día a día no cruzan la barrera impuesta por los labios para adentrarse en el tunel que atraviesa el aire y poder, así, acariciar tu mejilla (no querías poesía y profundidad?pues aquí la tienes, ahora todo el mundo pensará que estoy enamorada de ti! Jaja)
Ya en serio, simplemente decirte que me alegro mucho de que, en este último año sobre todo, hayamos compartido tantas cosas, haber podido ser un apoyo para ti en los momentos complicados (al menos esa ha sido mi intención y si alguna vez he fallado ha sido por desconocimiento y sin intención alguna de obrar mal); haber reído hasta llorar (paradojas de la vida, jaja)…
Finalmente hacerte saber que nunca me importará convertirme en pañuelo si son tus lágrimas las que seco, ni transformarme en el ser más irrisorio, cual payaso, si son tus carcajadas las que hago sonar!
Y sintiéndolo mucho, para despedirme tengo que colgar esta foto porque no es buena, es mejor! Nena, tú me elevas! Jajaja. Te quierouuu!
martes, 20 de octubre de 2009
LANGUE D'OC: 13 de Nov, Auditorio de El Ejido
Bueeeeno, dentro de unas semanas daremos un concierto en el auditorio; espero ver muchas caras conocidas, que nos arropen cual manta lanosa, para paliar los nervios propios del evento.
La entrada cuesta 5 eurillos y nos la podéis comprar a cualquiera de los miembros. Animaos a venir!
Dejo un video de un concierto hace ya dos años, muchas cosas han variado, algunas de ellas se echan de menos pero, por otra parte, creo poder decir que hemos mejorado bastante.
El resto de los aspectos de mi vida prefiero obviarlos en parte, porque no andan muy encauzados. Las clases de francés no van mal, la estancia en casa de Fely va muy, pero que muy bien (mil gracias)... pero mi futuro sigue siendo una manchilla borrosa al final de un camino cuya medida no sabría estimar.
Por suerte me he fabricado una ilusión a corto plazo: ganar el concurso de post-its de Luis Piedrahita y poder ir a Madrir a verlo one more time! En este punto he de agradecer a Álex su cámara y su capacidad de hacer tangibles mis ideas!
En fin, puedo prometer y prometo :b que llevaré esto más o menos al día Fely!
Un saludo a todos los lectores (es decir unos 2 aprox, jiji)
La entrada cuesta 5 eurillos y nos la podéis comprar a cualquiera de los miembros. Animaos a venir!
Dejo un video de un concierto hace ya dos años, muchas cosas han variado, algunas de ellas se echan de menos pero, por otra parte, creo poder decir que hemos mejorado bastante.
El resto de los aspectos de mi vida prefiero obviarlos en parte, porque no andan muy encauzados. Las clases de francés no van mal, la estancia en casa de Fely va muy, pero que muy bien (mil gracias)... pero mi futuro sigue siendo una manchilla borrosa al final de un camino cuya medida no sabría estimar.
Por suerte me he fabricado una ilusión a corto plazo: ganar el concurso de post-its de Luis Piedrahita y poder ir a Madrir a verlo one more time! En este punto he de agradecer a Álex su cámara y su capacidad de hacer tangibles mis ideas!
En fin, puedo prometer y prometo :b que llevaré esto más o menos al día Fely!
Un saludo a todos los lectores (es decir unos 2 aprox, jiji)
domingo, 16 de agosto de 2009
No hay huésped perfecto
He aquí el inicio del primer relato que he conseguido acabar, no satisfactoriamente, pero al menos el concluir algo ya es un comienzo no?
Llegó al mundo un día de niebla y tenue llovizna, ambiente digno para el naciemiento de todo protagonista de historia de misterio que se precie.
Aquello tuvo lugar en plena noche, en un callejón oscuro, solitario y taciturno. Nadie pasaba por allí, nada se oía, tan solo el desgarrador gemido de una mujer sin pasado ni futuro, que daba a luz a un ser pequeño y débil. Tan débil que apenas si se intuía el ligero movimiento de su tórax huesudo al respirar.
Sin embargo, apenas hubieron pasado unas horas del parto, aquella mujer de pelo raído y mojado por el sudor y las lágrimas que resbalaban por sus sienes, ayudadas por la fuerza de la gravedad, ese día más pesada que de costumbre, comenzó a palidedecer perdiendo cada vez más fuerza, la cual, como si de un acto mágico se tratase, era cedida al neonato que se hallaba sobre su abdomen. Así fue, como de la muerte de la predecesora, adquirió vida la descendencia.
Y fue en ese mismo instante en el que comenzó a vislumbrarse una extraña intranquilidad en su mirada, la cual sería reflejada en las pupilas de quien se atreviera a mirarle a los ojos.
Al amanecer, no habiendo despuntado aún los primeros rayos del sol, una anciana de ropas oscuras y ajadas pasó por allí y escuchó un llanto desolado. Acercose a observar la escena, viendo a aquel bebé envuelto en sangre y suciedad, y a la mujer, vencida por la muerte, de aspecto ya azulado.
Cubrió al niño con el pañuelo que llevaba sobre su pelo gris y se dispuso a llevarlo al orfanato de la ciudad. Por un segundo se planteó la posibilidad de llevarlo consigo y cuidarlo, pues se encontraba muy sola y aquel ser podría darle una razón por la que vivir, ya que hacía tiempo que no encontraba sentido alguno a su existencia; pero rápidamente descartó aquella opción al mirar a aquel ser desfallecido que sostenía entre sus brazos delgados y endebles. Ella ya era demasiado mayor, ¿cómo iba a encargarse de un niño tan pequeño y frágil?
Cuando se encontró ante aquella enorme puerta de madera envejecida, colocó al niño frente a ella, sobre el suelo. Aún se encontraba con los ojos cerrados, no respondía ante ningún estímulo exterior, como si su vida nada tuviese que ver con el mundo que le rodeaba. Mas, cuando la anciana acercara su puño tembloroso para tocar a la puerta, el niño abrió los ojos súbitamente, fijándolos sobre los de ésta. Asustada, huyó corriendo y jamás volvió a ver a aquel niño, pero en su mente quedaría grabada aquella mirada, la cual la acompañaría los pocos años de vida que le quedasen, atormentándola a cada instante...
Llegó al mundo un día de niebla y tenue llovizna, ambiente digno para el naciemiento de todo protagonista de historia de misterio que se precie.
Aquello tuvo lugar en plena noche, en un callejón oscuro, solitario y taciturno. Nadie pasaba por allí, nada se oía, tan solo el desgarrador gemido de una mujer sin pasado ni futuro, que daba a luz a un ser pequeño y débil. Tan débil que apenas si se intuía el ligero movimiento de su tórax huesudo al respirar.
Sin embargo, apenas hubieron pasado unas horas del parto, aquella mujer de pelo raído y mojado por el sudor y las lágrimas que resbalaban por sus sienes, ayudadas por la fuerza de la gravedad, ese día más pesada que de costumbre, comenzó a palidedecer perdiendo cada vez más fuerza, la cual, como si de un acto mágico se tratase, era cedida al neonato que se hallaba sobre su abdomen. Así fue, como de la muerte de la predecesora, adquirió vida la descendencia.
Y fue en ese mismo instante en el que comenzó a vislumbrarse una extraña intranquilidad en su mirada, la cual sería reflejada en las pupilas de quien se atreviera a mirarle a los ojos.
Al amanecer, no habiendo despuntado aún los primeros rayos del sol, una anciana de ropas oscuras y ajadas pasó por allí y escuchó un llanto desolado. Acercose a observar la escena, viendo a aquel bebé envuelto en sangre y suciedad, y a la mujer, vencida por la muerte, de aspecto ya azulado.
Cubrió al niño con el pañuelo que llevaba sobre su pelo gris y se dispuso a llevarlo al orfanato de la ciudad. Por un segundo se planteó la posibilidad de llevarlo consigo y cuidarlo, pues se encontraba muy sola y aquel ser podría darle una razón por la que vivir, ya que hacía tiempo que no encontraba sentido alguno a su existencia; pero rápidamente descartó aquella opción al mirar a aquel ser desfallecido que sostenía entre sus brazos delgados y endebles. Ella ya era demasiado mayor, ¿cómo iba a encargarse de un niño tan pequeño y frágil?
Cuando se encontró ante aquella enorme puerta de madera envejecida, colocó al niño frente a ella, sobre el suelo. Aún se encontraba con los ojos cerrados, no respondía ante ningún estímulo exterior, como si su vida nada tuviese que ver con el mundo que le rodeaba. Mas, cuando la anciana acercara su puño tembloroso para tocar a la puerta, el niño abrió los ojos súbitamente, fijándolos sobre los de ésta. Asustada, huyó corriendo y jamás volvió a ver a aquel niño, pero en su mente quedaría grabada aquella mirada, la cual la acompañaría los pocos años de vida que le quedasen, atormentándola a cada instante...
miércoles, 11 de marzo de 2009
LOS CORTOS:
porque en apenas unos minutos se pueden llegar a palpar sensaciones más intensas que en eternas horas, los cortometrajes pueden hacer que andes días y días pensando en su reducido contenido temporal a la par que extensísimo contenido conceptual.
Es como las pastillas juanola, que a pesar de ser pequeñas no se consumían nunca y luego te dejaban un frescor que duraba horas!
Es como las pastillas juanola, que a pesar de ser pequeñas no se consumían nunca y luego te dejaban un frescor que duraba horas!
martes, 10 de marzo de 2009
Ruído oído
No quiero escuchar la falta de argumentos
se me antoja absurdo vivir rodeada de pretextos
a mi alrededor, defensores de ideas sin consolidación
embellecidas, mas carentes de razón
Déjalo, no lo intentes más
las palabras desnudas hieren
a las mentes vestidas
Déjalo, desiste ya
las palabras desnudas hieren
a las mentes vestidas
y llevo puesto mi mejor gabán
Llega un momento en que prefiero escuchar
el profundo silencio que abrasa mi garganta
a esforzarme un mínimo en hacerte callar
no, hoy no me voy a molestar
Déjalo, no lo intentes más
las palabras desnudas hieren
a las mentes vestidas
Déjalo, desiste ya
las palabras desnudas hieren
a las mentes vestidas
y llevo puesto mi mejor gabán
(Banda sonora de mi vida)
se me antoja absurdo vivir rodeada de pretextos
a mi alrededor, defensores de ideas sin consolidación
embellecidas, mas carentes de razón
Déjalo, no lo intentes más
las palabras desnudas hieren
a las mentes vestidas
Déjalo, desiste ya
las palabras desnudas hieren
a las mentes vestidas
y llevo puesto mi mejor gabán
Llega un momento en que prefiero escuchar
el profundo silencio que abrasa mi garganta
a esforzarme un mínimo en hacerte callar
no, hoy no me voy a molestar
Déjalo, no lo intentes más
las palabras desnudas hieren
a las mentes vestidas
Déjalo, desiste ya
las palabras desnudas hieren
a las mentes vestidas
y llevo puesto mi mejor gabán
(Banda sonora de mi vida)
WHERE THE MUSIC NEVER ENDS...
La música acompaña cualquier momento importante en nuestra vida (en mi caso incluso los banales), como si de una banda sonora se tratase.
Puedo acordarme de sensaciones, pensamientos que han rondado mi cabeza mientras he escuchado una canción que ha marcado una época, pudiendo evocar la manera en la que andaba (más rápido o más despacito al ritmo que ella marcaba), los lugares por los que caminaba, incluso a veces recuerdo hasta la ropa que vestía y si mi pelo estaba suelto o recogido… pero sobre todo recuerdo como me hacía sentir esa canción y la relación que guardaban ese conjunto de sonidos con mi estado de ánimo.
Es como cuando recuerdas olores que en la tierna infancia te hacían sentir bien y los sientes de nuevo como si estuvieras inspirando profundamente y por tu nariz entrasen miles de esas partículas que antaño la recorrieron, en este mismo instante.
Porque siempre hay una palabra, una frase, un redoble de batería o una melodía que se familiariza con la situación de tu ser en un momento determinado, porque mi alma es un lugar donde la música nunca acaba.
Puedo acordarme de sensaciones, pensamientos que han rondado mi cabeza mientras he escuchado una canción que ha marcado una época, pudiendo evocar la manera en la que andaba (más rápido o más despacito al ritmo que ella marcaba), los lugares por los que caminaba, incluso a veces recuerdo hasta la ropa que vestía y si mi pelo estaba suelto o recogido… pero sobre todo recuerdo como me hacía sentir esa canción y la relación que guardaban ese conjunto de sonidos con mi estado de ánimo.
Es como cuando recuerdas olores que en la tierna infancia te hacían sentir bien y los sientes de nuevo como si estuvieras inspirando profundamente y por tu nariz entrasen miles de esas partículas que antaño la recorrieron, en este mismo instante.
Porque siempre hay una palabra, una frase, un redoble de batería o una melodía que se familiariza con la situación de tu ser en un momento determinado, porque mi alma es un lugar donde la música nunca acaba.
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