barrotes hechos de su miedo e inseguridad.
No alcanza a divisar final,
sus dudas no tienen fecha de caducidad.
Sinestesia del mañana
en forma de interrogación
de color malva y morada
que oculta los rayos del sol
y muestra su encrucijada.
Hoy le asusta dar más pasos,
pero no quiere permanecer en este lugar.
Ya no vence el miedo a llegar
las ganas de partir la impulsan
para, así, avanzar.
Y en su cabeza, la sinestesia
sigue ejerciendo su función:
todo lo cubre y todo despeja,
muestra su sino y su razón
de huir de su mundo de cartón.
He aquí una de las últimas canciones que compuse este verano, al inicio de ésta, la crisis existencial en la que me encuentro y que, por lo visto, me ha tomado cierto cariño y no quiere marcharse de mi lado.
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Pero hoy no es a ello a lo que dedico mi blog (para eso ya habrá tiempo ya que, como he dicho, dará mucho de que hablar). Hoy hay algo mucho más importante, algo que me ha tenido en vilo toda la semana y enganchada al botón de "actualizar" del internet explorer o "recargar esta página" del mozilla, en su defecto (o más bien viceversa), para poder ver los votos de los adeptos al blog de Luis Piedrahita. Mañana sabré si he ganado el concurso y presiento que va a ser una noche muuuy larga y una clase de francés mañanera ardua donde las haya.
Gracias a toda la gente que me ha votado.
Os dejo un link de ese gran monologista al que idolatrooo para que riais y os enternezcáis. Éste es de esos monólogos que tienen su gracia al leerlos o al escuchárselos a otras personas, pero nada comparado con escuchárselo a él y verlo hacer esos gestillos y ruidillos que lo caracterizan. Disfrutadlo.



