martes, 10 de marzo de 2009

WHERE THE MUSIC NEVER ENDS...

La música acompaña cualquier momento importante en nuestra vida (en mi caso incluso los banales), como si de una banda sonora se tratase.
Puedo acordarme de sensaciones, pensamientos que han rondado mi cabeza mientras he escuchado una canción que ha marcado una época, pudiendo evocar la manera en la que andaba (más rápido o más despacito al ritmo que ella marcaba), los lugares por los que caminaba, incluso a veces recuerdo hasta la ropa que vestía y si mi pelo estaba suelto o recogido… pero sobre todo recuerdo como me hacía sentir esa canción y la relación que guardaban ese conjunto de sonidos con mi estado de ánimo.
Es como cuando recuerdas olores que en la tierna infancia te hacían sentir bien y los sientes de nuevo como si estuvieras inspirando profundamente y por tu nariz entrasen miles de esas partículas que antaño la recorrieron, en este mismo instante.
Porque siempre hay una palabra, una frase, un redoble de batería o una melodía que se familiariza con la situación de tu ser en un momento determinado, porque mi alma es un lugar donde la música nunca acaba.

2 comentarios:

  1. Como compañera en este viaje que llamamos vida, me sitúo sentada a tu lado un momento y percibo esa nota musical que sale de tus poros. Por pequeña que seas no conseguirás nunca camuflarte entre la multitud, la luz propia que irradias quizás no la vea todo el mundo, sin embargo, quien tiene la capacidad o la suerte de verla, se da cuenta que aunque intentes esconderte, ella siempre te delata. Porque tu música nunca acabe.

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