viernes, 6 de noviembre de 2009

Ayer, aparentemente un jueves como otro cualquiera…

08:10 de la mañana: suena Clocks en mi móvil, avisándome de que se aproxima la hora de levantarse. Sin embargo, algo en la pseudorrutina de tres días semanales a la que he dado vida para acallar mi conciencia, había mutado.
En lugar de marcar con dedo perezoso el botón de ‘aplazar’, para saborear esos “5 minutillos más”, me levanto de un salto, movida por la misma ilusión que apenas si me había dejado dormir.
Realmente es muy relajante levantarse con tiempo, comenzar un nuevo día sin prisas; peinarte (eso es algo a lo que no suelo acostumbrar), elegir la ropa que vas a vestir, logrando que las prendas combinen entre sí de una forma concienzuda y no azarosa (como suele ocurrirme por las mañanas), preparar café y tostadas sin que éstas terminen medio carbonizadas, obligándome así a raspar con un cuchillo la parte quemada (aunque más valdría raspar el fragmento poco quemado, terminaría antes); ver Bob Esponja mientras ingiero lentamente sendos alimentos…
Pero es que, a veces, esos 5 minutos son esenciales para no estar de mal humor todo el día, compensando ingestión masiva de radicales libres, pelo a lo Tim Burton, camisa de rayas y pantalones a cuadros…
De todos modos, éste no era el caso; ayer las sábanas se me antojaban pesadas.
Llego a clase de francés sin música (sacrilegio!), ya que mi mp4 se halla en casa nutriéndose para las interminables horas de viaje en bus que nos aguardan impacientemente. Tras salir de la Maison de France y preparar bocatas al más puro estilo excursión escolar (con tomate restregado incluido), me dirijo a la estación, camino tantas otras veces recorrido, esta vez en busca de distinto destino: Madrid.
En contra de toda predicción, el viaje no se palpa nada pesado entre siestecillas, canciones evocadoras de recuerdos (unos gratos, otros no tanto), chorradas varias que escapan tanto de los labios de Feli como de los míos; todo ello mezclado con la emoción de pensar hacia donde nos dirigimos.
Finalmente, la última media hora de viaje va adquiriendo un matiz más desesperante: atasco a la entrada, merienda a base de uñas pensando que no llegamos a tiempo… Pero no, a las 18:40 aproximadamente nos disponemos a coger un metro dirección Gran Vía, 70… Teatro La Chocita del Loro-Senator (gracias a este hecho, compruebo una vez más que mi orientación es nula y perfectamente comparable con la que pueda presentar un mono con gafas, quedando la mía muy por debajo).
En la boca de metro (¿por qué le llaman boca? no tiene forma de boca! y yo no quiero ser ingerida!), nos espera Cristina para contarnos sus experiencias por aquellos lares. Después de darle un cálido y mullidito abrazo, damos unos pasitos temblorosos, a causa del frío, para dirigirnos a la taquilla del teatro antes mencionado. Pidiéndolas con voz insegura, me hago con las dos entradas para ver el espectáculo de monólogos de Luis Piedrahita (parte del regalo que recibiría por participar en un concurso de su blog. La segunda parte, un libro dedicado por él, aún no ha llegado).
Tras un corto café para hacer tiempo, volvemos al destino deseado y, el segurata de la puerta se dirige a mí diciendo: 'ha llegado un libro para ti'. Con respecto a esto, prefiero que, en lugar de con palabras que llegarían a expresar muy poco, os quedéis con mi cara en ese instante.

Al despedirme de mi antes compañera de piso… Comienza el Espectáculo: risas, recuerdos, joderle a Feli todas las bromas, porque ya las conocía y, sin embargo, disfrutar de ellas como la primera vez que las oí, comprobando una vez más que me encantan…








A la salida, esperando a que mi compañera de viaje (de profesión miccionadora), saliese del baño, él abandona la sala, dirigiéndose al Hall y, para mi sorpresa, se acerca a mí para saludarme. Acto seguido, ella se nos une y nos disponemos a caminar, escuchando ambas con curiosidad como nos habla de nuevos proyectos para el blog; alimentando mi hipótesis, hoy transformada en firme teoría demostrada empíricamente, de que me encuentro ante una persona enormemente especial, poseedor de un millón de buenas ideas, las cuales se desbordan de sus bolsillos, adquiriendo forma mientras flotan en el aire antes de aterrizar.



Habiéndonos hecho la foto de rigor, nos despedimos a la entrada de un VIPS y, a pesar de llenar mi estómago con un suculento sándwich, noto una especie de vacío dentro de mí: el momento tan ansiadamente esperado pereció! Es realmente impactante como una ilusión muere más rápido incluso de lo que tarda en nacer, dejándonos por herencia una mezcla de alegría y desasosiego, compuesto homogéneo que apenas si nos permite diferenciar sus elementos integrantes: esas dos sensaciones tan opuestas.
Aún así, vimos un par de monólogos más que, a pesar de las expectativas que crearon en nosotras, consiguieron arrancarnos sonadas risas y… finalmente, de vuelta a casa.

Conclusión: 10 horas de autobús, 6 en Madrid… pasar un rato con este señor, no tiene precio… para todo lo demás ya sabéis, MasterCard. :)

3 comentarios:

  1. BUeno... te voy a decir una cosita ¿que más fotos quieres que ponga en mi blog? Si las has colgao ya tu todas! jajajaj, bueno pondré un enlace para que la gente lo visite y vea la otra parte jajajaja
    Me alegro de que lo disfrutaras tanto! un besote

    ResponderEliminar
  2. jajaja komo e dixo a feli... ke envidia mas grande... jum! pero me alegro por vosotras y sobretodo por ti k era a kien mas ilusion le hacía! espero que proximamente podamos participar en otro konkurso con tus ideazas! un abrazooo!

    ResponderEliminar
  3. Es obvio que debía haber algún tipo de enlace entre el mono con gafas y un segundo encuentro con este digno ser de nuestro planetilla rotatorio.A tu sonrisa en la foto le falta ese aditivo luminoso a modo de estrella con onomatopeya "chin" que bien podría reflejar el esplendor que sufre tu cuerpo en ese preciso momento.
    En fin, pequeño ser de mi realidad infinita, por lágrimas en tus ojos por achuchones, o porque me encanta escucharte reir a carcajadas tras un resbalón serio... baaaaaaby, me vuelves....loca!

    Do you wanna die?

    ResponderEliminar